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La topografía como método

Cuando surge la idea de colaborar con una empresa tratamos de estudiarla, de intuir su identidad, de comprender su lógica organizativa y su realidad. Es más complicado si el cliente forma parte de un grupo, más si es extranjero.
La investigación incluye el sector, su cultura industrial, las características del mercado y los «requisitos para el éxito». No solemos buscar informes financieros. Sabemos analizarlos, pero lo hacemos poco.

Son nuestras «imágenes de satélite». Y están bien, pero son insuficientes. Analizamos los datos pero, siendo sinceros, sirven de poco o nada si no plantamos «estaciones» de observación sobre «el terreno», mientras lo recorremos. Es como «el coche de Google» que, bien pensado, proporciona la mejor información del navegador: cruces, límites de velocidad, bares...

Operamos combinando parámetros e imágenes con la experiencia sobre el terreno. Cada vez de forma más consciente y orientada. Lo llamamos método topográfico y no nos da un mapa perfecto y completo de la realidad, nos da el mejor posible, a veces más preciso que el que maneja la propia Empresa. Y entonces nos ponemos a su servicio y el resultado es muy bueno.