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"La relación diseñada"

No se trata de alardear, pero en una ocasión la directora de calidad de una empresa con la que colaboramos habitualmente nos dijo: «No os podéis hacer idea de todos los problemas que solucionamos en vuestras actividades».

La cita ilustra lo mejor del impacto de nuestra intervención en las organizaciones. Afirmar que resolvemos problemas «invisibles», esos de los que no puede uno «hacerse idea», no parece la mejor referencia comercial, aunque como efecto imprevisto esté entre los preferibles. La cuestión es¿qué hace la Filosofía de la Empresa en la Empresa? Pues ésa es una de las buenas noticias: que hace, que no es un simple elucubrar o moralizar. 

Dice Dunoyer , economista francés del XIX, que a la Empresa (moderna) no le sirve una ciencia que se permite errar y divagar impunemente; tampoco una filosofía que sea mero razonar en el vacío y lejos de orientar confunda. La Empresa  también necesita coherencia, consistencia y cohesión, sentido de unidad, comprensión como totalidad, eso que es característico del filosofar y sólo del filosofar... sólo del filosofar.

Pues eso es lo que intentamos y ése es el impacto, simplemente bueno para el cliente. Los beneficiarios de nuestras intervenciones, se sorprenden con los resultados, entre otras cosas porque tienden a no ser conscientes de que la Empresa precisa coherencia, consistencia y cohesión, sentido de unidad y de totalidad y, sobre todo, no saben cómo se logra.

Nosotros lo hemos llevado a cabo a través de la «relación», tal vez porque muchas de nuestras intervenciones en la empresa han venido de la mano del coaching, tal vez por nuestra específica base doctrinal en filosofía, tal vez porque realmente la empresa de la que hablamos, la empresa moderna y posmoderna, no deja de ser un enorme pool de relaciones personales.

El resultado es que cuando acaba la actividad, a los participantes lo que pasa en la Empresa, lo que ellos hacen en la Empresa, el futuro de la Empresa... les importa un poco más, un poco más que antes. Cuando comprendemos la coherencia, la consistencia, la cohesión y la unidad ocurre que «nos sabemos» más Empresa.

Y este «saberse Empresa», sin mística, sectarismo ni apropiación, unido al aprendizaje de habilidades de organización y comunicación regenera la relación y las relaciones, revitaliza, alinea y motiva. Es muy fácil, pero hay que saber hacerlo y, también, valorarlo. No nos dábamos cuenta, pero uno de los factores que más ayudan a que los participantes den sentido a su función en la organización es que nosotros se lo damos a la nuestra. Entonces descubren, tal vez sin saberlo, en qué consiste pasar del trabajo a la profesión, de la actividad a la función, de la miopía de su puesto o área, a la visión y comprensión de la Empresa. 

Y las cosas van, simplemente, mejor.

 

Juan Ugarte PhD
Director