
El organigrama más marciano que he visto en mi vida
septiembre 25, 2026¿Realmente sirven para algo los manuales que entregamos en los cursos?
Me dedico al desarrollo del talento en organizaciones y empresas desde hace unos treinta años, algo más. Durante este tiempo la documentación que entrego en los cursos ha ido cambiando en formato y extensión.
Al principio preparaba un dossier amplio, con muchas fotocopias en las que incluía normas, «fuentes», artículos, capítulos de libros o selecciones de textos. En casi cualquier intervención entregaba entre cuarenta y ochenta hojas… Pregunté por su utilidad y uso y me dijeron que era… en general ninguno. Así que pasé a hacer un resumen propio, de unas diez o doce páginas. Y volví a preguntar la utilidad y uso y la respuesta fue… la misma. Entonces decidí entregar sólo un documento esquemático, un a modo de folleto grande, con ideas potentes y operativas y con guías paso a paso para actuar. Y volví a preguntar… y seguía sin servir para mucho.
La didáctica daba muy buen resultado, pero la documentación no acompañaba, así que cambié mis convicciones. Creo que sea bastante humano.
Desde hace un tiempo entrego papel y boli y el que quiera que apunte. Como, además, en mis cursos no hay ni vídeos, ni PowerPoint ni nada que se le parezca (todo es en vivo y en directo, aprender y practicar), quien necesita material tiene que «fabricárselo».
El nuevo principio de base es de Pérez Gago: «el programa es la persona». El valor de nuestra formación es la transformación que se opera en el participante: se trata de despertar la intuición, lograr el aprendizaje, de propiciar que descubra las claves por sí mismo y de promover su curiosidad, sus ganas de saber más.
Un éxito... distinto del previsto: nos han pedido un manual
Y va y hemos tenido éxito… pero un éxito de esos que no te esperas: en uno de los últimos cursos, para mandos y managers, los participantes han pedido un manual, un documento que explique qué es eso que están practicando, eso que llamamos «función directiva». Quieren saber más, saber en qué consiste, por qué funciona, cuáles son sus bases y cómo van las relaciones entre sus elementos. Y además quieren llevárselo.
La expresión «el manual de la función directiva eres tú», es muy sugestiva, está muy bien, pero a veces hace falta algo más. Trabajamos para el desarrollo de la «inteligencia directiva». Lo hacemos con unas bases y una estructura concreta, fundamentos, criterios, ámbitos, habilidades… Y cada apartado tiene componentes propios que forman un todo completo… en el sentido más común de la expresión.
Pero es más fácil articularlos cuando además de saber manejarlos, sabes en qué consisten y, sobre todo, si conoces cómo se relacionan entre sí.
Por ejemplo, nos disponemos a comunicar con efectividad de forma más rápida y natural si comprendemos y aceptamos la alteridad, eso que enunciamos con la expresión «el otro no soy yo». Esto no ocurre en nuestros cursos, no sólo: esto pasa siempre, en todos los ámbitos de aprendizaje. Y paradójicamente es lo que ya no se enseña o incluso lo único que se enseña.
Aunque este estilo es nuestra identidad, no estoy haciendo publicidad de nuestros cursos: explico lo que funciona y lo que no. No consiste en aprender a «hacer cosas», al menos no sólo en esto, casi nunca, pero mucho menos en el desarrollo directivo.
Se trata de saber cómo actuar también cuando manual no da respuesta
En la Empresa, el manager y el directivo tienen que comprender la realidad en todos los planos, el teórico y el aplicado, para formar un criterio cierto y alineado con la organización; habrá que conocer los procedimientos, pero sabiendo de qué se trata, para poder llevarlos a la acción de forma adecuada: con rigor en modo normal, adaptativamente, en modo de fallo. Cómo descubrirlo es otra cosa, pero cuando lo haces, claro, quieres más.
Parafraseando a Luis Álvarez: se trata de saber cómo actuar también cuando «el papel», el guion, no llega, no da respuesta, no es suficiente o es ineficiente… Él lo llama estética de la confianza y resulta que en eso consiste la Inteligencia Directiva.
Cada vez más, la Empresa, no importa la modalidad, el sector, el tamaño, la actividad... necesita managers inteligentes, capaces de interpretar la realidad que se les presenta en cada momento. La IA no lo va a resolver: podemos estar seguros.
© Juan Ugarte Pereira, 2026

